LA COLABORACIÓN CON EL DESTINO

LA COLABORACIÓN CON EL DESTINO


Al esoterista, al alquimista, le satisface estar realizando cambios constantemente.

No conformarse con la naturaleza de un hecho y mejorar su materia es algo dignificante. Siempre se puede mejorar con un estudio, una explicación, una meditación, una práctica mágica, etc.

Mejorar se relaciona con transformar, transmutar y sublimar.

Transmutar y sublimar se relaciona con la parte psíquica que rige el Eterno Femenino.

El arte de mejorar se basa en la ciencia de la sublimación de los metales, la alquimia.

Todo puede ser sublimado, pero, no todo puede ser sublimado en cualquier momento. Hay que encontrar el momento adecuado para sublimar según qué circunstancias.

Existen circunstancias que no pueden ser sublimadas por el momento, habrá que buscar el momento adecuado y esto puede significar que, antes que llegue el momento adecuado, se habrán de pasar por muchos instantes y la misma cantidad de momentos.

Las circunstancias que no pueden ser sublimadas pertenecen al Karma duro, el Karma inalterable e innegociable.

Qué rígido es el Karma duro, es inalterable y por esta causa solo se puede colaborar con él. Por primera vez el Hermetista no lucha contra el destino, la línea horizontal, sino que colabora con él.

El Karma duro trae una gran dosis de dolor anímico que puede, incluso, somatizarse y llegar al cuerpo físico creando patologías.

El esoterista ha de evitar que el dolor anímico llegue al cuerpo físico, porque este hecho, en ocasiones, lleva a la desencarnación.

El esoterista solo posee un remedio para paliar un poco el Karma duro, la no identificación.

La no identificación es el acto consciente de aceptar con agrado las manifestaciones desagradables del destino.

Según la ciencia alquimista, si no existe identificación no hay dolor.

Aceptar el destino innegociable es un gran paso. Colaborar con el destino innegociable es el paso final.

El esoterista, rebelde en ocasiones, tarda algo de tiempo en comprender que la única salida que le queda es la colaboración.

Toda una vida de luchas, de triunfos, para encontrarse un Karma duro al que no puede vencerse y hay que colaborar con él. Una vez más, el esoterista se encuentra con el super esfuerzo.

La técnica de la no identificación es imprescindible para erradicar al ego y a la personalidad.

No identificarse es la máxima negación de uno mismo. Mediante la técnica de la no identificación se consiguen estados de suprema consciencia.

Los esoteristas que se niegan a andar el penoso tramo del camino de la no identificación, acaban sufriendo más que los que lo aceptan.

Según la particularidad de cada esencia, y la peculiaridad que va adquiriendo, es más fácil o más difícil aceptar la no identificación.

Se ha de acoger como máxima que la voluntad eseral no puede combatir al Karma duro. Si esto se acepta y se utiliza la técnica de la no identificación, el camino iniciático puede ser continuado.

Quién es capaz de salir vencedor de un proceso de Karma duro es un campeón, pero, quién salga victorioso por haber utilizado la técnica de la no identificación es un héroe.

Cuando caminantes encuentran un tramo del camino que pertenece al Karma duro, en ocasiones, caen en el alcohol, en la depresión o en cualquier otro estado. ¡Que nadie critique a un iniciado que se haya comportado de esta forma!

El Karma duro conduce a algunos iniciados a la cárcel o a la desencarnación y, a otros, a la auto-realización íntima del Ser.

Generalmente, la personalidad escoge como ejemplo a seguir a los seres humanos que son ensalzados por los medios de comunicación como, por ejemplo, deportistas, cantantes, actores, políticos, etc. Este hecho, se puede ver reflejado en los valores de la sociedad actual, ya que son los valores que se aportan por los medios de comunicación al mundo, y la sociedad misma los refleja.

La esencia, por el contrario, tiene un ejemplo a seguir, el héroe.

El héroe, aquel que sale victorioso ante la no identificación, es el ejemplo a seguir.

El héroe es un ser humano que vive una existencia nada envidiable por la sociedad. Debiendo pagar una hipoteca, un alquiler con un sueldo habitual. El trabajo que desempeña no es codiciado por nadie, es un trabajo que pasa inadvertido. La vida del héroe nunca saldrá en las portadas de las revistas ni de los diarios, jamás será noticia en los medios de comunicación visuales, ni se hablará de él en la radio.

El héroe es anónimo para la sociedad.

El héroe o la heroína es el ser humano que vive su propio karma duro sin identificarse con él y desempeñando su trabajo psíquico.

Es un ciudadano que posee valores propios, honradez, humildad, amistad, etc. Estos valores propios no han sido adquiridos por imitación, sino por trabajo psicológico.

Los valores propios del héroe repercuten en los seres que lo conocen, aunque ello no signifique que quienes lo conocen lo comprendan y sigan su ejemplo.

Habitualmente, sucede que los gestos del héroe tienen como respuesta la burla del resto de la sociedad que no lo conoce, pero, esta reacción al héroe no le importa, la transforma, la transmuta y la sublima.

El héroe no es visto por la sociedad, es demasiado común.

El ciudadano piensa que, si el héroe es un ser humano parecido a él mismo, con sus limitaciones, con un trabajo parecido, con un cuerpo físico semejante, etc, no posee ningún glamour ser héroe.

Sin embargo, si ser héroe significase poseer un cuerpo físico de un Adonis o de una Afrodita, tener un trabajo de deportista de élite, de actor, salir en las portadas de los medios de comunicación etc. ser héroe es lo mejor que le puede pasar a cualquier persona.

El reconocimiento social es el reconocimiento de la personalidad.

El héroe es anónimo, realiza su camino interno y pocos seres humanos se fijan en él. Nunca le propondrá ninguna marca comercial que anuncie sus productos. En pocas palabras, no es interesante para la mayoría de la sociedad.

El héroe es un ser humano que convive con los demás seres humanos y que vive sus mismas circunstancias. Las circunstancias de la sociedad son el gimnasio psicológico, de él extrae la información para auto descubrirse.

El héroe acude a los mismos lugares que el resto de la humanidad, utiliza los mismos medios de transporte, etc.

De la no identificación nacen los héroes y heroínas.

De la colaboración con el destino, el Karma duro, y seguir manteniendo el trabajo con los tres factores de la revolución de la consciencia nacen los héroes y las heroínas.

No hace falta que en la vida ocurran hechos asombrosos o poseer unos dones especiales para convertirse en un héroe.

La heroína es quién anda por la senda de la iniciación.

El héroe es quién ha escogido el sendero iniciático.


Santiago Barberán

Editado: Stephany N.

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