LOS TRES REYES MAGOS Y EL CRISTO
El día 25 de diciembre nació Jesús en la aldea de Belén.
Tradiciones esotéricas nos dicen
que el niño Jesús es la nueva luz, ley o rey que debe regir al mundo.
Jesús es la primera luz, ley o
rey, que se manifiesta en el mundo, pero, sin embargo, esta primera luz, ley o
rey, debe tener cuatro asistentes, cuatro luces, leyes o reyes.
Estas cuatro luces se encuentran
representadas por los tres reyes magos y sus capas de color rojo.
La primera luz que asiste al niño
sol es la luz negra, representada por el rey Baltasar.
La segunda luz que asiste al niño
sol es la luz blanca, representada por el rey Melchor.
La tercera luz que asiste al niño
sol es la luz amarilla, representada por el rey Gaspar.
La cuarta luz que asiste al niño
sol es la luz roja, representada por la capa de los tres reyes.
En esta noche de misterios
ancestrales, cuando la luz de luces se manifiesta en nuestro mundo, permitamos
que también se materialice y se manifieste en nuestro corazón.
En absoluto silencio pidamos a la
luz de luces que cristalice (que se vuelva cristo) en nuestro corazón.
Y ahora pidamos a las cuatro
luces asistentes: negra, blanca, amarilla y roja que se unan con la luz del
origen.
En este momento tenemos en nuestro
corazón al gran asistente, la estrella de cinco puntas, la estrella flamígera,
esta es la estrella que siempre nos ha sonreído.
Ahora, poseemos el gran
asistente, quién nos asistirá en todos los procesos de este año que ahora sí
que ha comenzado.
¡Feliz nacimiento!
¡Feliz progreso!
El día 25 de diciembre nació
Jesús en la aldea de Belén.
Tradiciones esotéricas nos dicen
que el niño Jesús es la nueva luz, ley o rey que debe regir al mundo.
Jesús es la primera luz, ley o
rey, que se manifiesta en el mundo, pero, sin embargo, esta primera luz, ley o
rey, debe tener cuatro asistentes, cuatro luces, leyes o reyes.
Estas cuatro luces se encuentran
representadas por los tres reyes magos y sus capas de color rojo.
La primera luz que asiste al niño
sol es la luz negra, representada por el rey Baltasar.
La segunda luz que asiste al niño
sol es la luz blanca, representada por el rey Melchor.
La tercera luz que asiste al niño
sol es la luz amarilla, representada por el rey Gaspar.
La cuarta luz que asiste al niño
sol es la luz roja, representada por la capa de los tres reyes.
En esta noche de misterios
ancestrales, cuando la luz de luces se manifiesta en nuestro mundo, permitamos
que también se materialice y se manifieste en nuestro corazón.
En absoluto silencio pidamos a la
luz de luces que cristalice (que se vuelva cristo) en nuestro corazón.
Y ahora pidamos a las cuatro
luces asistentes: negra, blanca, amarilla y roja que se unan con la luz del
origen.
En este momento tenemos en nuestro
corazón al gran asistente, la estrella de cinco puntas, la estrella flamígera,
esta es la estrella que siempre nos ha sonreído.
Ahora, poseemos el gran
asistente, quién nos asistirá en todos los procesos de este año que ahora sí
que ha comenzado.
¡Feliz nacimiento!
¡Feliz progreso!
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