COMPRA DE ALMAS
COMPRA DE ALMAS
16.03.2026
El concepto de alma posee diversas formas de entenderse, más aún cuando sí somos de los que pensamos que cada ser humano posee un alma, porque de este modo cada ser humano tiene una opinión de su alma y una forma de entenderla.
Si embargo, hubo un tiempo no era tan parecido como lo es en la actualidad.
Cuando un ser humano nacía, estaba constituido de una parte física, el cuerpo físico, y otra parte espiritual, el espíritu.
El espíritu del Ser humano lo unía con la Divinidad Creadora (Dios), y esta Divinidad lo guiaría durante toda su existencia (el Destino).
El destino no era propio, era prestado, y era el que te guiaba y te hacia cumplir tu destino.
Cuando se nacía en un clan, en un pueblo, etc. pertenecías a la divinidad o divinidades que regían en aquel lugar, no tenías más opción.
Sin embargo, con el tiempo nace un nuevo concepto, el alma.
El alma te permite crear tu propio destino, porque el alma es tuya, solo tuya, no es de la divinidad, aunque tú puedes ofrecérsela.
De esta forma el ser humano mediante el alma puede vivir varias filosofías religiosas, puede haber pertenecido a diferentes divinidades, a la vez o consecutivamente.
Un ser humano puede llevar colgado un pentagrama, una cruz, y la figura de un Buda.
Un ser humano puede rezar a un Dios monoteísta, a Dioses politeístas, etc.
¡El alma nos entrega libertad espiritual!
Pero no todos los movimientos religiosos estuvieron de acuerdo con la libertad espiritual del ser humano.
Todo concepto ligado con la libertad recorre el mundo a una velocidad mayor que la luz.
Diversos movimientos religiosos, al no poder hacer que se olvidara el concepto de alma, crearon un plan. El plan fue: si el alma pertenece y es del ser humano se la podemos comprar
Fue entonces cuando algunos movimientos religiosos crearon rituales donde el ser humano entregaba su alma, para poder pertenecer a este movimiento.
Cuando el ser humano entregaba voluntariamente su alma a una filosofía religiosa, mediante un ritual, su alma ya no le pertenecía, le pertenecía a esta filosofía.
Fue entonces cuando reyes y mandatarios de toda clase fueron creando rituales, para obtener el alma de sus subordinados.
El ser humano una vez más se quedó sin ser amo de su destino y tuvo que cumplir la voluntad de otros.
Y la idea de comprar almas se siguió desarrollando hasta llegar a la goecia.
Diversas entidades infernales crearon contratos para que el ser humano le vendiera su alma por aquello que deseara, como poder, dinero, éxito, etc.
Cuando un ser humano penetra en el Camino de la Iniciación anímica, existen entidades espirituales que rescatan a las almas de contratos a los que se encuentran sujetas.
Santiago Barberán
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