EL ESTADO DE CONSCIENCIA CONTINUADO – CAPÍTULO 14 - AUDILIBRO DANTE
EL ESTADO DE CONSCIENCIA CONTINUADO – CAPÍTULO 14
Mantener el estado de consciencia
continuado es un esfuerzo que debe ser realizado en todo “momento”.
Observarse constantemente lleva a
un estado diferente a diferencia de cuando uno no se observa a sí mismo.
Ser consciente de los procesos
psíquicos y físicos, en un principio, es agotador, pero, en poco tiempo se
consiguen grandes cambios psíquicos.
Liberarse de ‘quien soy’, para
llegar a quien realmente soy, solo es posible mediante el acto de ser
consciente de mi mismo.
En el acto de ser consciente de
sí mismo penetran principios espirituales en el espacio psicológico que, antes
del acto consciente, no podías penetrar, y esto hace que reacciones mecánicas
que antes se realizaban dejen de realizarse y hace que otras acciones
conscientes se realicen de una forma natural.
Queremos destacar entre las
acciones conscientes que se obtienen por el acto de ser consciente, la
beneficiosa acción de ser consciente de la repercusión espiritual de aquello
que se hace, se dice, se siente o se piensa en el mundo físico.
Comprender que cualquier acción
realizada en el mundo físico repercute en los mundos superiores es necesario
para ser más consciente de ellas.
Cuando nos encontramos en
cualquier lugar y con cualquier persona, según el estado de consciencia que se
tenga, en ese “momento”, será el estado de consciencia que se tendrá en los
mundos superiores cuando de nuevo se vuelva a revivir la situación. De esta
forma, si hemos estado conscientes en una situación, volveremos a ser
conscientes en la misma situación en el mundo de los sueños.
El estado de consciencia
despierta permite que el ser humano se libere de situaciones recurrentes que le
“persiguen”, pudiendo liberarse de ellas o dándoles una nueva utilidad que
proporcionan una ayuda a la propia vida espiritual.
Si se reflexiona cómo sería el
mundo si los seres humanos supieran e hicieran el esfuerzo de ser conscientes,
se llega a la conclusión que la corriente de los acontecimientos, para quienes
hicieran el esfuerzo de ser conscientes, dejaría de arrastrarlos, por este mismo
hecho, por tanto, pasarían de ser esclavos de sus circunstancias a amos de su
destino.
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