LA HUMILDAD, MARTA – CAPÍTULO 21 - AUDIOLIBRO DANTE

LA HUMILDAD, MARTA – CAPÍTULO 21


Reflexionar sobre los principios psíquicos con los que se llegó a la actual existencia es fundamental. 

En ocasiones, en la juventud y, quizás, en la propia madurez, se cree que no se ha venido a la existencia con suficientes valores psíquicos. 

Cuando se penetra en el camino del conocimiento y se reflexiona sobre los valores psíquicos que se han traído a la existencia, uno se asombra de lo bien preparado que se había llegado a ésta. Lo que sucede es que la sociedad rechaza los valores eserales y obliga a la esencia a coger valores que pertenecen a la sociedad, haciendo que la esencia olvide los valores que portaba.  

Si la sociedad permitiera que el ser humano se auto desarrollara, muchas esencias llegarían a la Maestría.  

Ser humilde es ser uno mismo y, en ello, siempre existe autoconocimiento.  

En el autoconocimiento son observadas facultades que son muy válidas para autorrealizarse y que la sociedad menosprecia e incluso combate.  

En los niños y en las niñas se observan facultades esenciales que si no fueran olvidadas harían de los niños y de las niñas futuros maestros. 

Todo infante, habitualmente, posee características de un maestro.  

La esencia posee la maravillosa facultad de la autoconsciencia y ésta realiza la acción del autoaprendizaje.  

Lo que sucede es que cuando la esencia se olvida de sus facultades queda fascinada de aquello que le propone la sociedad y, como lo propuesto no es afín a la espiritualidad, sueña que ha conseguido dicha espiritualidad.  

El éxito social, habitualmente, es el fracaso espiritual.  

Las características psíquicas que la sociedad obliga a adoptar a la esencia para llegar al éxito profesional, político, artístico, etc. Ponen en compromiso a valores espirituales eserales 

La esencia se identifica con los valores sociales o bien por rechazarlos o por apoyarlos y se identifica, se fascina y se duerme y, con ello, empiezan los sueños.  

La no identificación permite que la esencia no pierda su razón de ser, no se olvide de sí misma.  

Cuando la esencia no acepta los valores sociales que ponen en compromiso a los valores eserales no se identifica con ellos.  

La esencia ha de hacer grandes esfuerzos para no perder su identidad, y cuándo esta se identifica con cualquier valor contrario a ella, pierde su identidad.  

La pregunta mística de ¿Quiénes somos? Aunque posee una respuesta mística, también pueden ser encontradas otras respuestas que ayudan a la esencia en su despertar.  

Una de las respuestas que el estudiante puede tener es que es un individuo, aunque cuando se expresa la personalidad, el individuo se transforma en persona.  

Ser un individuo o ser humilde, de hecho, pocas diferencias poseen.  

El ser humano que no puede ser dividido ni por la sociedad ni por la familia y que no se siente de ningún lugar ni pertenece a ningún clan es un ser individual, y no por ello es separatista.  

Los tres reinos de la naturaleza, mineral vegetal y animal, están compuestos por seres vivos que poseen una consciencia colectiva.  

El ser humano posee una consciencia colectiva y ésta misma puede manifestarse también como individual.  

La consciencia colectiva es llamada la consciencia planetaria, aunque esta misma consciencia abarca a toda la infinita humanidad.  

La consciencia colectiva también es llamada conciencia.  

La consciencia individual es la íntima recordación.  

Cuando la personalidad condiciona a la esencia y el ego la embotella es a causa de que la esencia de ha autolimitado a sí misma.  

Los sueños de la esencia, los ‘yoes’, son terriblemente limitados en inteligencia. Estudian el sueño de la madre naturaleza utilizando la fantasía.  

Es curioso observar cómo la fantasía estudia a la ilusión. En cambio, la esencia despierta, mediante la imaginación, estudia a la madre de la naturaleza, la materia en sí misma.  

La ciencia consciente de la esencia se basa en la experiencia directa y esta ciencia es expresada mediante el símbolo.  

Para que la esencia consiga el estado de ser consciente ha de ser guiada por Marta, la auto sinceridad, la humildad.  

Marta, conoce muy bien qué necesita la esencia para despertar. Ella hace que la esencia adquiera herramientas psíquicas y que abandone otros utensilios que utilizaba la personalidad y que dormían a la esencia.  

Marta, posee una lista donde se encuentra todo aquello que necesita la esencia y todo aquello que la esencia ha de abandonar.  

La personalidad, también, posee una lista de aquello que necesita y aquello otro que quiere dejar de poseer.  

La lista de Marta y la lista de la personalidad no coinciden ni en prioridades ni en necesidades y ni en aquello que ha de ser abandonado.  

La esencia cuando despierta tiene todo por hacer, por mucho que la personalidad haya fantaseado que ha hecho.  

Toda filosofía que no enseña a despertar la esencia no puede ayudar que la esencia despierte. La filosofía que enseña a despertar la esencia ayuda a que ésta despierte.  

Si observamos el mundo, cómo la personalidad hace que se tengan una serie de necesidades, éstas dejan de existir, cuando el mundo es observado desde la consciencia de la esencia.  

La personalidad ejerce un gran poder sobre la esencia y esta no posee, en ocasiones, la fuerza suficiente para vencer a la personalidad, por lo que, en tal ser, la vida la apreciará a través de la personalidad.  

La personalidad ha creado una extensa civilización planetaria con unos miles de años. Ha dado una finalidad a esta civilización, la cultura, y le ha entregado una forma de gobernarse, la política, incluso le ha entregado doctrinas místicas. Casi cualquier forma de personalidad puede sentirse cómoda en este mundo y, en caso de que algunas personalidades no encontraran su lugar en el mundo, podrían crear uno nuevo.  

Aquellos seres que no siguen las doctrinas de las personalidades tienen dificultades para encontrar su espacio en este mundo. Sin embargo, como necesitan muy poco espacio psíquico y muy pocas pertenencias, pueden crear un espacio disimulado que no moleste a ninguna personalidad y en él hacer la escuela.  

La escuela es el medio para que las esencias recuerden su destino.  

La personalidad es la reina del mundo, la gran mayoría de los seres poseen una y es llamada espíritu o inteligencia humana.  

La personalidad fantasea, y cuando ya no posee cuerpo físico, se convierte en un fantasma.  

Los fantasmas no son el espíritu de los desencarnados, son las expersonalidades de los fallecidos.  

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