Capítulo XV - EVOLUCIÓN REVOLUCIÓN E INVOLUCIÓN RE ABSORCIÓN - AUDIOLIBRO JANO

 Capítulo XV - EVOLUCIÓN REVOLUCIÓN E INVOLUCIÓN RE ABSORCIÓN 

Introducción 

No negamos que exista una evolución, pero a ella no podemos pedirle todo. El tiempo tiende a curvarse y, para la creación del círculo, colaboran una serie de leyes: Karma, Evolución, Involución y Entropía. Estas leyes describen el movimiento cíclico de la manifestación: surgimiento, desarrollo, retorno y nivelación. 

Las leyes fundamentales 

La ley del Karma Todo lo que se origina en un punto vuelve al mismo origen. 

La ley de la Evolución Cualquier material que sale del caos tiende a desarrollarse. 

La ley de la Involución Cualquier material que se desarrolla, en su tiempo, vuelve al caos. 

La ley de la Entropía Todas las fuerzas tienden a igualarse; la complejidad tiende a disiparse si no se sostiene por trabajo consciente. 

Teoría de la Evolución Consiste en sacrificar la sencillez por la complicación necesaria para el desarrollo. 

Teoría de la Involución La máxima evolución, si no se integra, conduce a la involución: el retorno a estados más simples o degradados. 

Evolución psíquica y transmigración 

La evolución psíquica parte de la ley de la transmigración. Es el origen psíquico, la profundidad de la vía láctea, que penetra a través de las dimensiones y organiza el progreso del principio consciente. No todas las psiquis siguen el mismo itinerario: existen vías diversas y específicas. 

La Orden de Melkisedeck y las vías evolutivas 

Las cuatro vías de la evolución psíquica se corresponden con los cuatro elementos y sus manifestaciones: Fuego, Aire, Agua, Tierra; y con los reinos sucesivos: Mineral, Vegetal, Animal, Ser Humano. No todas las psiquis pasan por los mismos cuerpos; existen diferentes trayectorias y ritmos de aprendizaje. 

Reino mineral evolutivo Gnomos; metales nobles como el oro; diamantes; piedras semipreciosas; instructor elemental —parte del alma que guía a la esencia durante su proceso evolutivo. 

Reino vegetal evolutivo Hamadríades; plantas alimenticias; flores; árboles frutales; árboles curativos; elementales; instructor elemental. 

Reino animal evolutivo Nahuales; cefalópodos; peces; anfibios; aves; mamíferos; animales domésticos; elementales; instructor elemental. 

El ser humano y el intercesor elemental 

En el ser humano la categoría cambia: en vez de elemental hablamos de esencia; en vez de instructor elemental, de intercesor elemental —un instructor con maestría que enseña rituales y prácticas de los cuatro reinos. La existencia humana, en esta tradición, se organiza en 108 existencias como marco de aprendizaje, en lugar de un número infinito de vidas. 

Revolución de la conciencia al alma 

La revolución interior implica el desarrollo y encarnación de cuerpos superiores: cuerpo astral, cuerpo mental, cuerpo causal. El objetivo es encarnar los principios divinos y humanos, integrando virtudes y responsabilidades. 

Los tres factores de la revolución de la esencia 

  • Morir (como transformación). 

  • Nacer (como renovación). 

  • Sacrificio por la humanidad (como servicio redentor). 

El alma Se concibe como un conjunto de leyes, cuerpos y virtudes. Existen dos dimensiones del alma: el alma humana (virtudes humanas) y el alma divina (virtudes divinas). 

La gran rueda del Samsara y la ley del retorno 

La Gran Rueda del Samsara es la rueda de la fortuna: gira y aplasta si no te mueves. Tras 108 existencias la rueda puede aplastar al ser que no ha transformado su centro; entonces se produce la involución: somos devueltos a estados inferiores. 

Reino animal involutivo Mono; rata; tocino; elementario. 

Reino vegetal involutivo Zarzas; algunos hongos; plantas parásitas que viven a costa de otras. 

Reino mineral involutivo Minerales en descomposición; alquitrán; cemento. 

El infierno Se describe como la convergencia de los reinos animal, vegetal y mineral involutivos: estados de degradación y estancamiento. 

3000 ciclos La tradición señala que la rueda gira 3.000 veces como marco cósmico de grandes ciclos de prueba y retorno. 

Conclusión práctica 

Comprender evolución, revolución e involución es comprender que el progreso no es lineal sino cíclico. La tarea del ser humano es transformar su centro de gravedad mediante trabajo consciente, mediante su intercesor elemental y sacrificio por la humanidad, para que la rueda no lo devuelva a estados involutivos. Las leyes —karma, evolución, involución y entropía— son el tejido que sostiene el círculo: conocerlas y actuar en coherencia con ellas es la vía para la liberación y la verdadera revolución del alma. 

 

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