EL ARTE DE LA MEDITACIÓN
EL ARTE DE LA MEDITACIÓN
El aprendizaje del arte de meditar posee sus propias
características, que en ocasiones no son ni razonativas ni lógicas.
Lo habitual en cualquier aprendizaje es seguir un orden
lógico, donde el razonamiento resulta evidente; sin embargo, la meditación
obedece a otros procesos.
Si la lógica razonativa mantiene un esquema constante en
casi todos los estudios académicos, la meditación utiliza como herramienta la
intuición, que no es lógica ni razonativa.
Aunque pueda intelectualizarse el método de la meditación,
estructurando un razonamiento lógico en pasos o esquemas para explicar su
beneficio y su proceso, cuando se practica la meditación, todo razonamiento y
toda lógica se disuelven.
No es que meditar sea difícil, sino que es diferente.
La meditación aplica una ley esotérica: “Lo exterior es
reflejo de lo interior.”
Todo lo que percibimos fuera se origina en nuestro propio
interior.
El origen o la causa de cualquier evento somos nosotros
mismos.
La solución de toda circunstancia también reside en
nosotros.
Cualquier problema, duda o pregunta encuentra su respuesta
en el propio ser.
Además, para llegar a una conclusión acertada no es
necesario pasar por una comprensión previa o por un aprendizaje lineal; podemos
alcanzar la letra D, donde se encuentra la solución, sin haber transitado por
A, B y C.
La meditación nos permite saltar, actuar sin conocimiento
previo ni aprendizaje.
Nos entrega resoluciones “porque sí”, sin preocuparse por la
explicación del porqué.
Y, sin embargo, más tarde nos revela el motivo por el cual
debía ser de ese modo.
En meditación existe esta máxima:
“La forma más elevada de pensar es no pensar.”
27.05.2026
Santiago Barberán
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