Mentalidad Hermética
Mentalidad Hermética —
El laberinto más difícil de resolver es el
invisible. Las paredes de ese laberinto están hechas de leyes no visibles, las
mismas que crean las circunstancias que guían al ser humano hacia su destino,
lo quiera o no. Sin embargo, cuando el ser humano adquiere la capacidad de
observar esas leyes invisibles y, mediante la observación, llega a
comprenderlas y dominarlas, el destino deja de existir.
En tiempos muy antiguos existió un movimiento
esotérico y cultural llamado Neptuniano Amentino, que se
extendió desde la antigua Grecia clásica hasta Egipto y viceversa. Este
conocimiento esotérico era anterior al descubrimiento de la rueda y, aun así,
superior al conocimiento científico actual. Construyeron grandes templos, de
los cuales hoy sólo quedan ruinas, y otros que simplemente desaparecieron del
plano físico y que, según la tradición, se hallan en otros planos o
dimensiones. Conocían las leyes que rigen a los seres vivos, a los mundos y al
universo.
Uno de sus últimos Maestros fue Hermes
Trismegisto, el tres veces grande Ibis de Thot.
Todavía se conservan algunas obras atribuidas a este gran Maestro egipcio,
recogidas en el Corpus Hermeticum y en otras
obras como El Kybalión. Aunque sabemos
que estas obras no fueron escritas directamente por él, sí fueron redactadas y
preservadas por sus discípulos. Me es imposible, en un solo escrito, explicar
la enseñanza completa de este gran ser; por ello, me basaré en tres principios
de la obra El Kybalión.
Primer principio: El todo es mente, el
universo es mental
El centro de gravedad del ser humano no está en
el mundo físico, sino en el mundo mental. Todo cambio que se necesite realizar
ha de ser mental. El esfuerzo, para cualquier acción, debe concentrar su mayor
parte en la esfera mental. Si necesitas un cambio, cambia tu forma de pensar, y
deja que esa nueva forma de pensar transforme tu manera de actuar. Permite que
el esfuerzo nazca desde tu mente hacia tu cuerpo físico; así será más fácil y
más descansado. Aprende a modificar las estructuras de los objetos,
volviéndolos más resistentes y más útiles. La mente te ayuda a salir de la
rigidez del mundo físico: la mente es elástica.
Segundo principio: El principio de la
polaridad — todo es doble, todo tiene dos polos
Aprovecha los dos polos de cualquier
circunstancia o creación. Estudia y practica con el polo positivo y con el polo
negativo de un imán. Ejercita la fuerza de atraer y la de rechazar. Practica en
la oscuridad y en la claridad. Aprende a escuchar y a hablar. No te quedes con
un solo polo, porque existen dos.
Tercer principio: El principio del ritmo
— todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso
Las circunstancias se mueven como un péndulo.
Cuando observes que una circunstancia empieza a retroceder, sal de ella y crea
una mejor; no permitas que te arrastre, salta. Cuando pienses
que algo va a terminar, es porque va a terminar. Y cuando sientas que debes
hacer un esfuerzo para que algo no se extinga, hazlo.
Imagínate como un péndulo humano: coloca en tu mente cualquier circunstancia y
hazte esta pregunta: ¿Me eleva esta situación o me está descendiendo? ¿O se
encuentra estancada? Observa tu propio cuerpo: él te entregará la respuesta.
Conclusión
Deja de luchar contra el mundo exterior. El
exterior es el reflejo del interior. El exterior es la imagen proyectada en el
espejo de la existencia. El universo es mental, y si deseas desplazarte por él,
utiliza el cuerpo mental.
Santiago Barberán
Comentarios
Publicar un comentario