Capítulo XVII – LAS SIETE RONDAS - AUDIOLIBRO JANO
Capítulo XVII – LAS SIETE RONDAS
Imagina que entras en una sala silenciosa, iluminada por una luz suave que parece venir de muy lejos, quizá del corazón mismo de la galaxia. Aquí comienza el viaje por Las Siete Rondas, un recorrido por el origen, la materia, la conciencia y los órdenes del cosmos.
Cosmo‑Génesis
El cosmos es orden y armonía, la estructura profunda que sostiene todo lo que existe. El génesis es el principio de cualquier forma o cosa, la raíz donde nace la vida y la herencia.
Antes del orden, está el caos: el estado original sin forma, la sustancia indiferenciada. Y el apocalipsis, lejos de ser destrucción, es revelación: el fin de una forma para que otra pueda manifestarse.
Los diferentes génesis
Existen múltiples modos de comprender el origen:
El génesis propio, la unión del óvulo y el espermatozoide.
El génesis politeísta, donde los dioses colaboran.
El génesis monoteísta, donde un solo Dios crea.
El génesis científico, el Big Bang: una explosión gigantesca que dio lugar a los primeros elementos en los primeros minutos del universo.
Y, en realidad, cada momento es génesis. La creación continúa sin cesar.
El génesis gnóstico
El átomo es la unidad donde se expresa la tríada gnóstica:
Materia, la parte más densa.
Energía, la fuerza o ley que determina la materia.
Conciencia, el principio inteligente que relaciona, ordena y despierta.
El origen y la esencia
De lo atemporal nace lo temporal. La esencia es luz y vida, proveniente del cielo, de Urania. Es la chispa que anima, la raíz espiritual del ser.
La Vía Láctea y la estrella propia
Habitamos una galaxia con 200 millardos de soles, 1.500 años luz de grosor y 150.000 años luz de largura.
En esta inmensidad, cada estrella es un punto de conciencia. Y nuestro Ser es la estrella que siempre nos ha sonreído.
Los ritmos del universo
El universo está vivo. El universo tiene ritmo.
Mahavan: la diástole, el día cósmico, la expansión.
Chotavan: la sístole, la noche cósmica, la contracción. Entre ambos, el silencio, donde se gesta la creación.
El día cósmico y la palabra
El día cósmico es el verbo, la vibración primordial. La palabra perdida, la creación a través del sonido. Los Elohim actúan mediante el verbo, desde lo inmanifestado.
Los órdenes del cosmos
Protocosmos
El protocosmos es el primer cosmos, que está hecho de para‑materia.
Ayocosmos
El segundo orden del cosmos es el Ayocosmos, el ayudador del cosmos, donde se encuentran los siete cosmo‑cratores. Para la Grecia clásica era el monte Olimpo donde se encontraban los dioses olimpos.
Macro‑Cosmos
El tercer orden de cosmos es el Macro-Cosmos, el gran orden. Es la puerta de la entrada a esta galaxia a través del sol de Sirio, que es la estrella más brillante de todo nuestro cielo nocturno.
Deutero‑Cosmos
El Deutero-Cosmos es nuestro segundo orden de cosmos, porque en los tres primeres cosmos se manifiesta las tres fuerzas primarias del universo, y en el Deutero-cosmos se manifiestan juntas, En nuestro sistema solar es la vía láctea, y la puerta de entrada es el Sol de Ors.
Meso‑Cosmos
El Meso-Cosmos es el quinto orden de mundos, cuyo significado es el medio orden. De ahí viene el significado de la palabra medio ambiente. Es el mundo de la magia elemental de la naturaleza.
Micro‑Cosmos
El Micro-cosmos es el sexto orden de mundos, el pequeño orden. La vida del ser humano es la concentración de la energía. Si la energía se concentra, aparece la vida. Si la energía se dispersa, sobreviene la muerte. Zhuang Zi
⚡ Los siete desdoblamientos del Fohat
El primer orden de mundos es el Protocosmos, el Sol espiritual donde rige la primera ley. Su nota musical es la nota“Do”.
El segundo orden de mundos es el Ayocosmos, los diferentes firmamentos. Existen tres leyes y su nota musical es la “Si”.
El tercer orden de mundos es el Macrocosmos, las galaxias, donde existen 6 leyes. Su nota musical es “La”.
El cuarto orden de mundos es el Deuterocosmos, los diversos sistemas solares. Existen 12 leyes y su nota musical es “Sol”.
El quinto orden de mundos es el Mesocosmos, la tierra elemental, donde coexisten 24 leyes. Su nota musical es “Fa”.
El sexto orden de mundos es el Microcosmos, el cuerpo físico, donde coexisten 48 leyes. Su nota musical es “Mi”.
El séptimo orden de mundos es el Tritocosmos, la región inferior, coexisten 96 leyes y su nota musical es “Re”.
Meditación final Las siete rondas
Cierra los ojos. Respira tres veces, lento y profundo. Siente cómo tu cuerpo se aquieta y tu mente se abre.
Imagina la Vía Láctea extendiéndose sobre ti como una cinta luminosa. Percibe sus 200 millardos de soles como puntos de conciencia que te observan con serenidad.
Lleva la atención al centro del pecho. Allí, una pequeña estrella —tu Ser— te ha sonreído desde siempre. Su luz es cálida, constante, antigua.
En cada inhalación, esa luz crece. En cada exhalación, se expande por tu cuerpo. Permite que ilumine tus pensamientos, tus emociones, tus memorias.
Ahora visualiza los siete órdenes del cosmos como capas de luz que te rodean: del protocosmos al titrocosmos, cada uno sosteniendo una parte de tu existencia. Respira dentro de esa arquitectura sagrada.
Repite mentalmente: “Soy parte del orden y la armonía del cosmos.” Deja que la frase se asiente en tu pecho.
Siente cómo la energía se concentra en ti, como enseñaba Zhuang Zi. Siente la vida. Siente el ritmo del universo: Mahavan, Chotavan, y el silencio entre ambos.
Permanece unos instantes en esta unión. Respira. Agradece.
Cuando estés listo, mueve suavemente los dedos de las manos y los pies. Abre los ojos con calma.
La meditación termina. La ronda continúa.
Santiago Barberán
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