LA CURACIÓN - MEDITACIÓN GUIADA
LA CURACIÓN - MEDITACIÓN GUIADA
Comienza
buscando una posición cómoda.
Cierra
suavemente los ojos…
Permite que
tu cuerpo repose.
Permite que tu mente se aquiete.
Por unos
instantes, no tienes que hacer nada.
No tienes que conseguir nada.
Simplemente ser.
1. Despertar
la conciencia
Lleva ahora
tu atención hacia tu interior.
Observa tu
cuerpo…
Observa tu respiración…
Observa tus pensamientos…
No juzgues.
No intentes cambiar nada.
Simplemente
observa.
La
autocuración comienza con un acto de conciencia.
Con la
voluntad de mirar hacia dentro.
De reconocer aquello que necesita recuperar su equilibrio.
Hoy eliges
dedicarte este tiempo.
Hoy eliges cuidarte.
Hoy eliges escucharte.
Y al
escucharte, comienzas a conocerte.
2. Recuperar
el equilibrio
Imagina
ahora que en tu interior existen dos fuerzas.
Dos fuerzas
que buscan encontrarse…
que buscan comprenderse…
que buscan recuperar su equilibrio.
Quizás una
fuerza ha crecido demasiado.
Quizás otra se ha debilitado.
No luches
contra ninguna de ellas.
Permite que
ambas encuentren su lugar.
Visualiza
cómo, poco a poco, esas fuerzas se armonizan.
Porque el
verdadero equilibrio no consiste solamente en igualar fuerzas.
El verdadero
equilibrio es armonía.
Es orden.
Es belleza.
Es una relación perfecta entre las partes.
Siente cómo
esa armonía comienza a expandirse por tu interior.
3. La verdad
y la libertad
Ahora lleva
tu atención al centro de tu pecho.
Imagina una
luz cálida y serena.
Esa luz
representa la verdad.
La verdad
que nace cuando dejamos de vivir únicamente desde las opiniones de los demás.
La verdad
que aparece cuando nos atrevemos a observarnos, a reconocernos y a escucharnos
profundamente.
De esa
verdad nace la armonía.
Y de esa
armonía nace la libertad.
Respira…
Siente la
libertad de ser tú mismo.
La libertad de conocerte.
La libertad de elegir conscientemente tu camino.
Comprende
que la finalidad de la autocuración es recuperar espacios de libertad.
Liberarte de
aquello que te condiciona.
Liberarte de aquello que te limita.
Recuperar la posibilidad de vivir con mayor conciencia y plenitud.
4. Cuidarse
es reflexionar
Ahora
comprende algo esencial:
Cuidarse es
mucho más que atender las necesidades del cuerpo.
Cuidarse
también es reflexionar.
Y
reflexionar no significa pensar constantemente.
No significa analizarlo todo.
No significa buscar respuestas fuera de ti.
Reflexionar
es meditar.
Es mirarte
interiormente.
Es verte reflejado en tu propia conciencia.
Es tener el
valor de observar quién eres, cómo vives y qué fuerzas actúan en tu interior.
Permítete
ese encuentro contigo mismo.
Sin
exigencias.
Sin opiniones ajenas.
Sin juicios.
Solamente
tú, en presencia de ti mismo.
5. La
conciencia de cada célula
Lleva ahora
tu atención a todo tu cuerpo.
Imagina que
una luz suave recorre tu organismo.
Desde la
cabeza hasta los pies…
Esa luz
alcanza cada órgano.
Cada tejido.
Cada célula.
Visualiza
cada célula como una pequeña expresión de vida.
Cada una
ocupando su lugar.
Cada una formando parte de un conjunto.
Cada una contribuyendo a la armonía del organismo.
Imagina que
todo tu cuerpo recibe un mensaje de calma, orden y equilibrio.
Un mensaje
que dice:
Recuerda tu
función.
Recuerda tu naturaleza.
Forma parte del conjunto.
Busca la armonía.
Respira
profundamente.
Permite que
esta imagen te acompañe.
No necesitas
forzar nada.
No necesitas controlar nada.
Simplemente
cultiva un estado de serenidad, atención y cuidado hacia ti mismo.
6. Vivir
desde la propia reflexión
Recuerda
ahora esta máxima:
«Quien vive
de las opiniones de los demás, enferma. Quien vive de sus propias reflexiones
obtiene salud y bienestar».
Deja que
estas palabras encuentren su espacio dentro de ti.
¿Cuántas
veces has dejado de escucharte?
¿Cuántas veces has permitido que las voces externas sean más importantes que tu
propia conciencia?
Hoy puedes
elegir algo diferente.
Puedes
escuchar sin depender.
Puedes aprender sin renunciar a tu criterio.
Puedes recibir sin dejar de reflexionar.
Tu camino
comienza en tu interior.
7. La
integración: ser libre
Ahora siente
tu cuerpo en su totalidad.
Respira
lentamente…
Imagina que
todas las partes de ti forman un conjunto armonioso.
Tu cuerpo…
Tu mente…
Tus emociones…
Tu conciencia…
Todo
encuentra un espacio de equilibrio.
Y comprende,
desde la tranquilidad, esta sencilla verdad:
Autocurarse
es cuidarse.
Cuidarse es
reflexionar.
Reflexionar
es meditar.
Y meditar es
aprender a vivir con mayor conciencia.
Permítete
ser libre.
Libre para
conocerte.
Libre para cuidarte.
Libre para vivir desde tu propia verdad.
Quédate unos
instantes en silencio…
Respirando…
Sintiendo…
Agradeciendo este encuentro contigo mismo.
Y cuando
estés preparado, comienza a mover suavemente las manos y los pies.
Inspira
profundamente…
Y abre
lentamente los ojos.
Hoy has
dedicado un tiempo a lo más importante: encontrarte contigo mismo.
Una pequeña
reflexión para cerrar:
La
meditación puede ser una valiosa práctica de autoconocimiento, serenidad y
bienestar, y acompañar el cuidado de la salud. No sustituye los tratamientos
médicos ni garantiza la curación de enfermedades.
Comentarios
Publicar un comentario