El nivel de Ser
El nivel de Ser
A todo cambio le sigue una serie
de sucesos, uno de ellos es el de conocer nuevos seres humanos. A este suceso se
le llama asociación psicológica.
Antes de penetrar en los
misterios que mantienen La ley de la asociación psicológica, se ha de
comprender una parte de la filosofía del nivel de ser.
El nivel de ser se basa en la
idea de una escalera infinita, en la que cada escalón representa un nivel de
respuesta ante la relación con el mundo, ante la relación con el ser humano y
la propia intimidad.
Aunque los diferentes niveles de ser
se pierden a la vista del ser humano, y éste podría pensar que estos toman el
camino recto, la realidad es que ligeramente se van inclinando hasta formar una
circunferencia infinita, pero siempre una circunferencia.
La circunferencia infinita que
forman los diferentes niveles de ser, vista desde las infinitas percepciones de
la esencia, posee la forma de una figura de siete lados, ya que se encuentra
ordenada por la ley del siete.
Según qué lugar ocupe el ser
humano en la circular escalera del nivel de ser, tendrá seres humanos con un
nivel supuestamente superior a él mismo y otros seres humanos supuestamente
ocuparán niveles inferiores a él mismo.
A la vez que los seres humanos
que se encuentren en extremo opuesto que él ocupa, serán su antítesis e incluso
los puede percibir como sus enemigos en ideales.
Tras lo expuesto anteriormente,
se puede comprender la ley de asociación psicológica y la ley de desasociación
psicológica. Pero, en el universo no hay nada estático y la misma escalera
posee su propio movimiento y, el mismo movimiento hace que las personas que se
encuentran en cierto nivel de ser asciendan, supuestamente, comparándolas con
otras que, supuestamente, descienden.
Existen niveles de ser que, en un tiempo, ocupan un nivel
supuestamente superior a otros niveles, y los seres que ocupan este nivel de ser
ascienden o descienden según el movimiento de la rueda.
Por ello hay culturas,
movimientos o filosofías que, en un tiempo, hacen que los seres que se instalan
en ellas asciendan de nivel de ser y, más tarde en el tiempo, la misma cultura
o filosofía hacen descender a otros seres que se instalan en estos mismos
escalones del nivel de ser.
A este suceso se le denomina
evolución e involución.
Existe una escalera que, si se
asciende por ella, aleja al ser humano del movimiento circular del nivel de ser.
Esta escalera es llamada ‘la revolución de la consciencia’ y se basa en el
nivel de autoconsciencia que se posee, este nivel es llamado estado de consciencia.
El estado de autoconsciencia
parte del nivel de ser del buen dueño de casa, y se basa en los tres factores
de la revolución de la consciencia.
A medida que se asciende a través
de la senda de la revolución psíquica, la esencia se aleja de la rueda (que se
encuentra en movimiento) de los diversos niveles de ser.
El ascenso por el camino
iniciático proporciona a la esencia una cierta independencia de la rueda de la
vida, también llamada rueda del Samsara, y le entrega un centro de gravedad
propio, autónomo y consecuente a sus propios actos.
Los diversos niveles de ser se
encuentran sujetos a las leyes mecánicas del universo y éstas no permiten la
libertad de movimiento propio, delimitan muchísimo el libre albedrío.
Pertenecer a un grupo o filosofía
que se encuentra en una supuesta posición superior a otros grupos o filosofías,
hacen ascender de nivel de ser a un ser humano rápidamente, en un espacio corto
de tiempo, pero después del ascenso, para seguir creciendo, se ha de valer de
su propio trabajo psicológico.
Podemos diferenciar la escalera
maravillosa en la que se encuentran los distintos niveles de ser, de la
escalera que se encuentra más allá del nivel del buen dueño de casa y, a esta
última, la podemos llamar ‘los diferentes niveles del Ser’. Aunque el Ser es la
unidad, ésta es fraccionada en el amanecer de la vida, y cada fracción se
encuentra alejada o más cercana al Ser según su perfección, ya que el Ser es lo
único que es perfecto en su totalidad.
La esencia, a medida que va “rescatando”
o recuperando a las diversas partes del Ser, se va perfeccionando más, ya que
la esencia es divina y casi perfecta y, aunque jamás logrará la perfección, sí
que puede acercarse más a esta perfección, sí que puede acercarse más al Ser.
La esencia solo adquiere la plena
perfección cuando se une al Ser, lo único que es perfecto.
Al ascenso de la esencia por los
diferentes niveles del Ser se le ha llamado la iniciación.
En los diferentes niveles del Ser
no existe el concepto tiempo de la misma forma que existe en los niveles de
ser, el concepto tiempo en los niveles de ser hace que se mueva la rueda y éste
movimiento, en ocasiones, rápido y, en otras ocasiones, lento, hace ascender o
descender a la esencia.
El concepto tiempo en los niveles
del Ser crean la experiencia psíquica y entrega a la esencia la comprensión de
su propia limitación.
La esencia cuando adquiere una
nueva virtud, en un principio, le parece que será la respuesta perfecta a todas
sus limitaciones, pero, a través del tiempo, se hace consciente que no es
perfecta para otras limitaciones que conscientemente desconocía, por lo que
busca el siguiente nivel del Ser para romper estas limitaciones nuevas que ha
encontrado. Este ascenso hacia la perfección es la iniciación.
El tiempo no ayuda a ascender de
nivel del Ser, pero otorga el espacio para que la esencia autoreflexione sobre
sus propias autolimitaciones.
Sin tiempo no hay espacio de
reflexión, ni existe la oportunidad de poder realizar un cambio.
Los cambios necesitan del tiempo
y de la autoreflexión.
El tiempo produce cambios que se
basan en leyes mecánicas, y estos cambios mecanizan los procesos psíquicos.
Sin embargo, tiempo y espacio van
a la par, y el tiempo da el espacio suficiente para que la esencia pueda
cambiar y, de esta forma, ella, la esencia, no quede atrapada por el mismo
tiempo.
Cuando la corriente del tiempo
atrapa a la esencia la puede conducir hacia un supuesto lugar superior o
inferior de donde ella se encontraba.
Pero, la esencia pierde el
control de sus propios procesos y, una esencia sin control de sus propios
procesos, es una esencia sin autoconocimiento de sí misma, y ello hace que la
esencia deje de ser esencia y se convierta en un ente condicionado, y,
finalmente, que ésta condición vaya siendo cambiada por el tiempo.
Haciendo un pequeño juego de
palabras diremos que una esencia condicionada es una esencia condenada.
Cuando la esencia no es atrapada
por el tiempo, esta es atemporal, y cuando es atrapada y es condicionada por
éste se convierte en temporal.
Los objetos y seres temporales
ocupan un espacio en el tiempo y, en el espacio y al moverse en forma circular
en el espacio-tiempo, donde también se mueven los objetos y los seres
temporales, queda atrapada por la ‘gran rueda’.
En los seres atemporales, el
espacio tiempo, ocupa un espacio en su espacio psicológico. El tiempo vive en ellos,
pero ellos no viven en el tiempo ni en el espacio.
Ellos avanzan en el espacio
tiempo, pero el espacio tiempo no avanza en ellos, son atemporales.
Cuando el espacio tiempo es un
estado de consciencia el fenómeno temporal de pasado-futuro se convierte en un
presente y, la distancia, el espacio entre dos o más puntos, deja de ser un
concepto eterno, un recorrido, y se convierte en un concepto propio llamado el
don de la ubicuidad.
La esencia puede encontrarse en
todos los lugares porque el espacio es propio, no como habitualmente sucede que
es ajeno.
Quizás un ejemplo ayude al
entendimiento del espacio propio.
Cuando la esencia se hace
consciente del pie, por ejemplo, cuando llega a él, no se traslada hasta el
pie, porque e pie es propio de ella.
Cuando la esencia ha de
trasladarse es porque va a un lugar, a un espacio, que no es propio de ella.
Los diferentes niveles del Ser
que ha “reconquistado” la esencia, ocupan un espacio y un tiempo en el Ser y en
el mundo físico.
Al reconquistar la esencia los
diferentes niveles del Ser, también se apropia ella del espacio y del tiempo
que ocupan estos.
La imagen de una escalera en la
que cada escalón es un nivel del Ser es extraordinaria, solo se le pudo ocurrir
a un gran sabio como lo es el V.M. Samael Aun Weor.
En la representación de la
escalera maravillosa, la esencia no solo ocupa el escalón último que ha
conseguido, también ocupa todos los anteriores que ya conquistó.
De esta realidad nace la
comprensión y su elasticidad.
Mientras más escalones ocupe la
esencia, más comprensión poseerá, más espacio poseerá, y más tiempo también
poseerá.
Del largo camino a través de los
diversos niveles del Ser se obtiene la comprensión creadora, mayor espacio
psicológico para que sea ocupado por las diversas partes del Ser y la
inmortalidad que es relativa.
Tiempo, espacio y comprensión
creadora, es una forma de definir la iniciación y su camino.
El espacio que es propio de la
esencia es parte de la esencia, por lo que no ha de trasladarse hasta él.
Cuando el ser humano se traslada
a un lugar, es que no es propio, es ajeno, por mucho que un papel diga lo
contrario.
El recuerdo que un ser humano posee
de sí mismo es el nivel del Ser que posee, y dónde lo ha conducido la vida es
el nivel de ser donde se encuentra.
Hoy soy joven y mañana seré
viejo, y el causante de ello es el tiempo y el espacio.
Los niveles del Ser son el camino
para liberarse del gran sometedor, el tiempo.
El cruce del nivel de ser con el
nivel del Ser crea la cruz de los maravillosos destinos, la santa
predestinación.
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