SABER Y SER - CAPÍTULO 7 - AUDIOLIBRO NUIT
SABER Y SER - CAPÍTULO 7 - AUDIOLIBRO NUIT
Para el esoterismo, el ser humano
no es concebido cuando un hombre y una mujer se unen sexualmente y queda ella
embarazada. Este suceso del nacimiento físico que todos conocemos, para el
esoterista, es un suceso más dentro de un viaje que empieza mucho más allá de
un hombre y una mujer.
En la inmensidad del universo, la
especie humana es una especie más, y el planeta tierra no es el único planeta
que abarca esta especie que surgió hace unos 2,5 millones de años con el Homo Habilis.
Para casi todas las religiones,
el origen del ser humano fue y es por un designio divino, y su lugar de
realización es paradisíaco.
Según la ciencia, el ser humano
viene de la ley de la evolución y, según las religiones, la humanidad actual
viene de la ley de la involución.
Cuando se juntan la ley de la
involución y la ley de la evolución se crea la gran rueda del Samsara, la forma
en que es observable el mundo en la actualidad.
Según el esoterismo, la humanidad
como especie, se encuentra evolucionando e involucionando constantemente en el
universo.
Tanto la evolución como la
involución se deben al factor tiempo.
El tiempo, (Heropas o Saturno,
aquel que devora a sus hijos), hace que evolucione o involucione cualquier
especie conocida y, entre ellas, el ser humano. En ocasiones, a la involución
se le denomina devolución.
La rueda del Samsara, es como los
hindúes nos legaron la percepción del tiempo.
En esoterismo, para que exista en
una especie la evolución, han de coexistir tres factores o virtudes en esta
especie.
La primera virtud es que la
especie posea Sabiduría y un lugar para almacenarla, como lo es el cerebro.
El segundo factor o virtud es que
la especie posea ética, es decir, capacidad de discernir entre el bien y el
mal. A esta capacidad se le denomina Ser.
Y el tercer factor o virtud es
que la especie posea recuerdo de sí misma, que también llamamos consciencia, y
que ésta pueda relacionarse con los de su misma especie, llamado en esoterismo conciencia.
El ser humano posee sabiduría
instintiva, intelectual y emocional y estas sabidurías poseen un lugar de
almacenaje. También posee el ser humano ética, y por ello es artista. Por
último, el ser humano posee consciencia y conciencia, recuerdo de sí mismo y de
quién es.
Según los textos antiguos, estas
capacidades estuvieron más desarrolladas en tiempos pasados que en la
actualidad. Y la decadencia de estas facultades fue debida al desequilibrio
entre el Ser y el Saber. La forma de volver a hacer florecer estas capacidades
sería volver de nuevo a reequilibrar el Ser y el Saber.
El primer paso que debería dar
una persona interesada en obtener de nuevo estas capacidades, sería obtener el
nivel de Ser llamado ‘el buen dueño’.
Este primer paso se relaciona con
el recuerdo de sí mismo.
Poseer una consciencia de sí
mismo proporciona la capacidad de la conciencia grupal, territorial, planetaria
y universal.
El segundo paso es el desarrollo
de la propia Sofia, la Sabiduría, estimulando la inteligencia instintiva,
emocional e intelectual.
La inteligencia, Sofía, consta de
dos capas: la primera capa, la más profunda es la particularidad de cada ser y su
origen, y ésta se origina más allá del planeta tierra. La segunda capa es la
peculiaridad, es decir, la experiencia que ha ido recogiendo durante todo el
viaje que ha realizado.
En la propia observación del
viaje se llega al origen de éste.
Explicado de otra forma, si
alguien llegara a nuestra casa vestido de esquimal, deduciríamos que viene, por
ejemplo, de un lugar frío.
Cada uno de nosotros llegamos con
unas herramientas y según cuales sean éstas nos hablan sobre nuestro propio
origen.
Santiago Barberán
Editado: Stephany N.
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