FINITO E INFINITO – CAPÍTULO 12 - AUDIOLIBRO DANTE
FINITO E INFINITO – CAPÍTULO 12
La esencia se encuentra
instaurada en el interior del cuerpo físico.
Cuando el meditador busca su
parte divina se concentra en el corazón y es allí donde la encuentra.
La esencia es infinita y el
cuerpo humano es finito.
No debería ser posible que la
infinita esencia se encuentre en el interior del finito cuerpo humano.
Los diversos órganos, huesos,
músculos, etc. del cuerpo humano son portales que se comunican con la propia
humanidad que es infinita.
Cuando se cataloga a la esencia como
una agente infinita, se ha de comprender que existen infinitos infinitos y que
algunos se relacionan entre sí y otros no.
El infinito que abarca la esencia
es llamado en esoterismo contemporáneo ‘alma humana’.
La esencia siempre ocupa el mismo
espacio que el alma humana, pero, la esencia embotellada no es consciente de
ello, en el caso de la esencia realizada (alma humana) sí que es consciente del
espacio que abarca.
El alma humana abarca las nueve
infradimensiones, abarca el mundo físico, el mundo etérico, el mundo astral, el
mundo mental y el mundo “causal”.
Todos los planos antes
mencionados son llamados en su globalidad el cuaternario inferior, más los
nueve círculos dantescos.
El alma humana es un infinito,
pero, también, existe el alma divina que también es un infinito que abarca
desde el mundo causal hasta las puertas del absoluto. Estos dos infinitos son como
dos conjuntos que tienen como intersección el mundo causal.
En el mundo causal, la intersección
del alma humana con el alma divina se encuentra el guardián del camino.
Dos conjuntos que, compartiendo
una intersección, son el símbolo del infinito.
El ser humano auto-realizado son dos
infinitos unidos o un solo infinito que abarca la humanidad y la divinidad.
Santiago Barberán.
Editado: Stephany N.
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