AUTODESCUBRIMIENTO – CAPÍTULO 22 - AUDIOLIBRO DANTE

El ego es un sueño de la esencia y ésta duerme y sueña constantemente. 

La creación, la madre cósmica, maya, es la interpretación de la verdad de los dioses, es una realidad relativa. 

Descubrir la Madre del Cosmos es ir más allá del cosmos, Maya. 

Hermes Trismegisto nos dice que tal como es arriba es abajo, pero, su comportamiento no es el mismo. 

El Eterno Femenino, en los mundos inferiores, se comporta diferente que en los mundos superiores. 

Cuando la esencia desciende de los mundos superiores a los mundos inferiores, su comportamiento cambia. 

La esencia en los mundos superiores es divina, consciente y casi perfecta. 

En los mundos inferiores, la esencia es divina, consciente, casi perfecta y humana, por lo que su comportamiento varía por su humanización. 

La esencia descubre que posee un factor que en su origen no poseía, la humanidad. 

La humanidad es tan importante para la esencia que gracias a ella creará un alma que se llamará alma humana. 

Sin ningún ánimo de dar un solo motivo a la humanización de la esencia diremos que la esencia se expresa en este mundo mediante su humanidad adquirida. 

La infinita humanidad entrega un gran abanico de posibilidades para que la divina esencia se exprese. 

Si la divinidad de la esencia le otorga a ésta infinitas facultades, la humanidad universal permite que éstas se puedan expresar a través de cuerpos, fuerzas, virtudes, etc. 

La humanidad es el real vehículo de expresión de la esencia, la personalidad humana es el vehículo de expresión del ego y otros elementos agregados a la psiquis. 

Cuando la esencia se duerme y vive de sueño en sueño, cuando despierta, se mira a sí misma y reconoce su divina humanidad, por lo que se hace consciente de su divinidad y se su humanidad y esto hace que lo humano y lo divino que coexisten en ella despierten. 

La esencia hace una rápida distinción entre la humanidad y la personalidad. 

Ser humano es pertenecer al círculo consciente de la humanidad solar. 

El factor humano ha sido un vehículo que se ha ido adaptando a los diferentes días cósmicos desde que el absoluto se convirtió en trogo-auto-ego-crático-cósmico-común

Gracias a la manifestación del absoluto el factor humano salió de él inundando el vacío, aunque no fue el único factor que salió del absoluto, salieron infinitos factores. 

Divinidad y humanidad poseen unos puntos de encuentro y uno de ellos es la sacralización. 

La divinidad es sagrada y la humanidad también lo es. 

El punto sagrado que une divinidad y humanidad es la sangre. 

La sangre es el vehículo de la esencia, tanto para lo humano como para lo divino. 

Ser un ser sagrado es haber concentrado en la sangre el alma humana y el alma divina. 

Un objeto sagrado se compone de una parte divina junto con la valorización humana. 

Para consagrar un objeto, generalmente, había derramamiento de sangre humana sobre el objeto. 

Muchos maestros han derramado su sangre en este mundo con el fin de volverlo a humanizar y divinizar de nuevo. 


Santiago Barberán

Editado: Stephany N.

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