Capítulo IX - EL SENTIDO ESPACIAL Y LA CUARTA DIMENSIÓN

Capítulo IX - EL SENTIDO ESPACIAL Y LA CUARTA DIMENSIÓN


El sentido espacial

En el vasto escenario de la existencia, el ser humano comienza a despertar su conciencia del espacio y del tiempo. Comprender el sentido espacial es reconocer que habitamos una arquitectura invisible, donde cada dimensión revela un aspecto distinto de la vida y de la conciencia.

El espacio y el tiempo no son simples coordenadas: son el tejido donde la esencia se manifiesta. La psiquis humana es multidimensional, y cada plano de realidad es una puerta hacia una forma distinta de percepción.


Las Dimensiones

Primera Dimensión: la línea. Es la longitud sin anchura, inexistente en el mundo físico y solo existente mediante la imaginación, ya que no existe ninguna largura que no tenga anchura en el mundo físico. El cangrejo se mueve solo a través de la primera dimensión y avanza y retrocede, limitado por su propio eje.

Segunda Dimensión: la longitud con anchura. Es el plano donde nos movemos, donde la vida se extiende y se despliega. El caballo se mueve en dos dimensiones, no posee la capacidad de ver la altura.

Tercera Dimensión: la longitud, la anchura y la altura. El ser humano posee la capacidad de ver las tres dimensiones por los tres cerebros que posee. 

Cuarta Dimensión: El cielo se encuentra en pasado, todas las estrellas que observamos en una noche clara están en pasado. Para el ser humano, la luz nos trae la capacidad de ver el tiempo. Para el esoterista la cuarta dimensión es el lugar donde transcurre el fenómeno ‘tiempo’, y esta es el mundo onírico, el mundo de los sueños.


El Mundo Onírico

Más allá del tiempo y del espacio físico, existe el mundo onírico: el reino del desdoblamiento astral. Allí el cuerpo astral se libera de la materia y explora dimensiones donde la mente se vuelve luz. Es el espacio donde el alma recuerda su origen y se prepara para regresar al cuerpo con sabiduría renovada.

El Sentido Espacial

Despertar el sentido espacial es vivir el momento, recuperar la capacidad de asombro y el recuerdo de sí mismo. Es reconocer que cada instante contiene la totalidad del universo.

Prácticas

Si queremos despertar en el mundo onírico podemos realizar estos ejercicios: 

Si en cada instante que nos hacemos conscientes nos estiramos un dedo o damos un saltito, esto repercutirá en el mundo de los sueños, donde realizaremos, por efecto mecánico, el mismo acto, pero, siendo las consecuencias diferentes al mundo físico. Allí, en el mundo onírico, el dedo se estirará más allá de la anatomía humana y un pequeño salto nos hará flotar en el ambiente. De esta forma nos percataremos que nos encontramos en la dimensión astral y podremos realizar experimentos en esta dimensión.


El Pensamiento y la Causa

El pensamiento pertenece a la quinta dimensión, donde la mente crea y proyecta. La causa y la necesidad residen en la sexta dimensión, donde todo efecto encuentra su origen y propósito.

Comprender estas leyes es comprender la estructura del cosmos y del propio ser.

 

Así, el sentido espacial no es solo una percepción: es una vía de expansión interior. Cada dimensión es un espejo donde la conciencia se reconoce y se transforma.

En este viaje, el ser humano aprende a mirar más allá de la forma, a escuchar el silencio del espacio y a descubrir que el tiempo no pasa… sino que se revela.


Santiago Barberán

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