LOS DOCE TRABAJOS DE HÉRCULES

 LOS DOCE TRABAJOS DE HÉRCULES


El mito es un conocimiento universal que puede y debe ser interpretado de todas las formas posibles.

El mito de los doce trabajos de Hércules o Heracles ha sido explicado bajo diferentes luces o comprensiones, junto a las doce horas de Apolonio, los doce signos zodiacales, los cinco sentidos, más los siete chacras del ser humano, y todo aquello que su número sea doce.

¡El mito lo aguanta todo, lo soporta todo!

En esta ocasión le daremos una forma de interpretación, que esperamos que os sea útil en vuestro camino espiritual.

El conocimiento que nos entrega Heracles comienza con su madre Alcmena.

Alcmena, mujer digna y bella, estaba casada con Anfitrión, rey de Tirinto.

Zeus se enamoró de Alcmena y para poseerla tomó la figura de Anfitrión y la embarazó.

Para pasar más tiempo con Alcmena, Zeus le pidió a Apolo que no permitiera que saliera el sol durante tres días.

Al día siguiente llegó el verdadero Anfitrión y tomó a su esposa, dejándola de nuevo embarazada.

Alcmena se encontraba embarazada de gemelos: Heracles, hijo de Zeus, e Íficles, hijo de Anfitrión.

Cuando Zeus supo que Alcmena se encontraba embarazada, lo propagó por todo el Olimpo, y Hera, la esposa-diosa de Zeus, se enteró.

Zeus dictó que el primer nieto de Perseo que naciera gobernaría el reino.

Hera invocó a Ilitia, diosa de los nacimientos, para que parara el parto de Alcmena, y de esta forma naciera antes que Heracles su primo Euristeo.

Euristeo, nació antes que Heracles y se quedó con el trono de la región de Argólida.

Alcmena sospechaba que había tenido una relación íntima con alguien que era, pero que no era su marido, por lo que Alcmena y Anfitrión fueron a la consulta de Tiresias, y el profeta les reveló lo ocurrido.

Cuando nació Heracles, su madre Alcmena lo abandonó en el campo, pero la diosa Atenea lo rescató, y se las ingenió para que Hera le diera de amamantar, y después se lo devolvió a su madre Alcmena.

Cuando Alcmena volvió a acoger a su hijo y lo puso en la cuna, junto con su hermano Íficles, Hera le envió a dos serpientes para que acabaran con la vida de Heracles, pero Heracles las estranguló.

Anfitrión, al enterarse que Heracles no era su hijo, no se enojó con su esposa y crió a Heracles con amor.


El primer amor de Heracles fue Mégara, hija del rey de Tebas, y tuvieron varios hijos.

Hera le envió a Heracles una nube de locura, y Heracles enloqueció.

En su locura transformó a sus hijos y esposa en monstruos que lo querían asesinar, se defendió y acabó con toda su familia.

Cuando la locura se acabó y vio lo que había hecho, quiso quitarse la vida, pero su amigo Teseo le convenció que no lo hiciera, y le aconsejó que para limpiar su alma debía ir al Oráculo de Delfos.

De esta forma va a comenzar su camino iniciático nuestro héroe.

Todos tenemos un pasado, quizá el de Heracles es mucho peor que el nuestro, sin embargo, Heracles empieza el suyo con la culpabilidad y la tristeza de compañeras.

El oráculo de Delfos aconsejó a Heracles en lo siguiente:

Cambiar de nombre, Heracles se llamaba Alceo y le hizo cambiar el nombre por Heracles.

Servir a su primo, el rey Euristeo, el cual, según dicen, era cobarde, nada listo, egoísta etc.

Cumplir con los diez trabajos que le ordenara su primo, los diez trabajos se convirtieron en doce, porque dos trabajos se dieron por no cumplidos.

El oráculo le dijo que si lo realizaba su alma volvería a ser limpia.

En ocasiones, para aprender, el universo te pone al lado un gran Maestro, pero en otras ocasiones, para aprender, el universo te pone a un Euristeo.

El primer trabajo de Heracles fue cazar al león de Nemea.

El león de Nemea poseía una piel tan dura, que las flechas no lo atravesaban.

Heracles le dio un golpe con su maza, y después lo ahogó.

Utilizó las propias garras del león para separar su piel del cuerpo, y utilizarla como armadura.

Para andar el camino iniciático se debe poseer fuerza física, y para ello hemos de entrenar, para crear músculo.

Heracles se funde con el león, cuando lo atrapa y lo abraza, el león y Heracles serán uno solo.

Quienes aguantarán todos los sucesos que viviremos en el camino iniciático serán nuestros músculos, nuestra coraza.

Cada músculo es un almacén energético, nuestro cuerpo vital.

El segundo trabajo de Heracles, acabar con la Hidra de Lerna.

La Hidra de Lerna era un animal acuático, con forma de serpiente gigante con siete o nueve cabezas, siendo la central inmortal.

El aliento de la Hidra de Lerna era muy venenoso.

Heracles le pidió ayuda a su sobrino Yolao, porque cuando se cortaba una cabeza a la Hidra de ella salían dos más, por lo que Heracles le cortaba una cabeza y Yolao le quemaba la cicatriz y de esta forma no le volvía a salir otra. 

Con la cabeza inmortal, Heracles la cortó y la enterró bajo una enorme piedra.

El rey Euristeo no dio por válido este trabajo, porque Heracles había sido ayudado por su sobrino.

Existen trabajos íntimos que no se pueden hacer solos, por lo que se pide ayuda, y después hay personas que desmerecen estos trabajos, por haber sido con colaboración.

En otras ocasiones hay personas que desmerecen trabajos por cualquier motivo, y los dan por no válidos.

El tercer trabajo de Heracles fue capturar a la cierva de Cerinea.

La cierva poseía cuernos de oro y pezuñas de cobre, estaba consagrada a la diosa Artemis.

La cierva no podía ser dañada, y era tan rápida que ni las flechas la alcanzaban.

Como la cierva no se cansaba, Heracles la persiguió durante un año, y cuando la cierva se cansó y se puso a beber agua en un río, Heracles le lanzó una flecha, que le dio justo entre los tendones de la pata delantera, y luego se la llevó a su primo.

El caminante necesita de fuerza muscular, paciencia y constancia, para conseguir resultados y nada de agresividad.

El cuarto trabajo de Heracles fue la captura del jabalí de Erimanto.

El jabalí vivía en el monte de Erimanto, para atraparlo, Heracles persiguió al jabalí dando grandes gritos, y lo condujo hacia la parte más alta de la montaña, donde había nieve.

La nieve no soportó el peso del jabalí y quedó atrapado.

Heracles lo cargó sobre su espalda y lo llevó ante su primo, el Rey.

En el camino se ha de aprender a utilizar la palabra, el verbo, el mantra.

Con el mantra se consiguen grandes prodigios, como lo hizo Heracles.

El quinto trabajo de Heracles fue limpiar los establos del Rey Augías.

El Rey Augías poseía el rebaño de vacas más numeroso del mundo.

Sus establos eran gigantescos y hacía treinta años que nadie los limpiaba.

Euristeo ordenó a Heracles a limpiarlos en un solo día.

Heracles hizo un trato con el Rey Augías, él lo limpiaba todo y el Rey le entregaba un 10 por ciento de sus vacas. El Rey aceptó.

Sin embargo, el Rey no quiso pagarle el trabajo.

Heracles abrió dos grandes agujeros en los establos, y desvió el cauce de los ríos Alfeo y Peneo, haciendo que sus aguas limpiaran los establos.

Antes de utilizar los ríos, Heracles les pidió permiso, y los ríos aceptaron.

El estiércol que se fue con las aguas de los ríos, hizo que las tierras adyacentes fueran muy fértiles.

El Rey Euristeo no dio como bueno este trabajo porque los ríos habían ayudado a Heracles y además este había querido cobrarle al Rey Augias.

Una vez más el héroe ha de ser ayudado por dos seres, el río Alfeo y Peneo, que nos recuerdan a los nadis Ida y Pingalá.

Existen momentos en el Camino Iniciático que se ha de hacer lo que se ha de hacer y se hace, aunque después no haya ningún premio.

Euristeo no da por bien hecho el trabajo y el Rey Augias no le paga el diezmo a Heracles.

En ocasiones, eres criticado por el trabajo y además eres estafado, así en el Camino Iniciático.

El sexto trabajo de Heracles fue ahuyentar y acabar con los pájaros del lago Estínfalo.

Los pájaros del lago Estínfalo tenían pico, garras y alas de bronce y podían lanzar sus plumas metálicas, como si fueran flechas.

Estas aves mataban a las personas, al ganado y destruían los cultivos.

Heracles no podía acabar con todas las aves, y la diosa Atenea lo ayudó.

Atenea le entregó unos crótalos de bronce, un instrumento musical, que había fabricado el dios Hefesto.

Heracles subió a una montaña, usó almohadillas de lana para taparse los oídos, e hizo tanto ruido como pudo con los crótalos.

Los pájaros entraron en pánico y levantaron el vuelo y Heracles les lanzó todas las flechas que pudo, derribando una gran cantidad de aves, y las demás huyeron y nunca más volvieron.

El Caminante del Sendero Iniciático, en ocasiones, no puede vencer totalmente, pero sí al menos ahuyentar o alejar según qué peligro.

Sin embargo, hemos de pensar que a nuestro héroe le fue dada como válida la prueba, aunque fue ayudado por Atenea.

Y quizá fue porque Euristeo no quiso enemistarse con Atenea, o porque Heracles no le dijo nada de la ayuda de Atenea, quién sabe.

El Caminante del Sendero ha de aprender a callar, a no explicar mucho sobre su camino.

El séptimo trabajo de Heracles fue capturar al Toro de Creta.

El Toro de Creta fue un toro blanco grande, que el Rey de Creta Minos, no quiso sacrificarlo al dios Poseidón.

Como castigo el dios Poseidón volvió loco al toro.

El toro mataba a personas, destruía los campos de cultivo, quemaba las cosechas con su aliento de fuego, etc.

Cuando llegó a Creta, el Rey Minos quiso ayudar a Heracles, para que capturara al toro, con su ejército, pero Heracles se negó.

Heracles cogió al toro por los cuernos, lo domó y se subió a su lomo.

Una vez amansado el toro, lo montó, cruzó el mar Mediterráneo y llegó de nuevo a Grecia.

Heracles, cada vez es más sabio, no acepta al ejército del Rey Minos y utiliza su fuerza cogiendo los cuernos del toro, sin hacerle daño y volviéndolo de nuevo cuerdo.

Después en vez de cargar al toro, él se sube al toro.

En ocasiones, se ha de amansar a alguien y quitarle su locura.

En ocasiones se puede, en otras ocasiones no se puede.

El octavo trabajo de Heracles fue capturar a las yeguas del Rey Diomedes.

El Rey Diomedes de Tracia poseía cuatro yeguas salvajes, el Rey las alimentaba con carne de extranjeros que visitaban su reino.

Las yeguas se encontraban amarradas con cadenas de hierro y pesebres de bronce.

Heracles llevó un grupo de amigos voluntarios para liberar a las yeguas.

Mientras los amigos luchaban contra los guardianes de las yeguas, Heracles las liberó.

El Rey Diomedes persiguió a Heracles y a sus amigos con todo su ejército.

Heracles, para poder luchar, dejó guardando a las yeguas a su amigo Abdero, y las yeguas lo mataron.

Heracles lleno de dolor, venció al ejército del Rey Diomedes e hizo que las yeguas se comieran al Rey.

Cuando las yeguas mordieron la carne del Rey, se volvieron mansas.

Una vez más, nuestro héroe es ayudado, pero le da el Rey válida la prueba.

Cuando has demostrado tanto en tu camino iniciático, nadie se atreve a hacer ninguna crítica, aunque el héroe siempre ha de hacer un gran pago por cada prueba, en este caso su amigo Abdero...

Noveno trabajo de Heracles, conseguir el cinturón de Hipólita.

La hija del Rey Euristeo, Admeta, quería el hermoso cinturón de la Reina Hipólita, la Reina de las amazonas.

La Reina Hipólita se encontraba en el Mar Negro.

Heracles llegó al Reino de las amazonas, habló con la Reina Hipólita y la Reina aceptó darle el cinturón a Heracles.

Pero la Diosa Hera se disfrazó de amazona y esparció el rumor que Heracles y sus hombres querían raptar a la Reina

Las amazonas, sin entrar en razón, atacaron el barco de Heracles.

Heracles se defendió y ganó la batalla, y la Reina Hipólita murió.

Ni cuando todo parece que va a ir bien, va bien, esta es la desventura y aventura del héroe.

Décimo trabajo de Heracles, robar el ganado del gigante Gerión.

En este viaje, Heracles va más allá del mundo conocido para enfrentarse al Gigante Gerión.

El Gigante Gerión poseía tres cabezas, seis brazos y tres troncos unidos por la cintura.

Poseía un rebaño de vacas rojas, que estaban cuidadas por un pastor gigante y un perro de dos cabezas llamado Ortro.

Durante el viaje, Heracles sufrió un gran calor, y le tiró una de sus flechas al Sol, y Apolo le hizo gracia y le prestó una copa de oro mágica para navegar por el océano.

Para cruzar hacia el Atlántico, partió en dos una montaña y creó el estrecho de Gibraltar, y a cada uno de sus lados se les llamó las Columnas de Hércules.

Heracles venció al perro Ortro y al Pastor Gigante.

Después, el Gigante Gerión lo atacó y Heracles lo venció.

Llevar el ganado hasta Grecia le fue muy difícil al Héroe, porque la diosa Hera le mandó una plaga de tábanos gigantes para que picaran a las vacas, y éstas se dispersaron, sin embargo, Heracles de nuevo las juntó y las llevó hasta Grecia.

El Caminante ha de juntar dos aguas y para ello ha de crear dos columnas llamadas de diversas formas, como por ejemplo Jakim y Boaz.

Existen partes del Camino que no existen, por lo que hay que crearlas.

Para navegar por este mar, Apolo o Helio, han de ayudar al Caminante, porque el Caminante está harto de tanta luz, de tanto Sol y de tanto calor, por lo que el Sol colabora con el Caminante.

Aunque todavía hay fuerzas que se oponen a su avance, sin embargo, el Héroe siempre vence.

Undécimo trabajo de Heracles, el robo de las Manzanas de Oro del jardín de las Hespérides.

Las manzanas de oro fueron un regalo de la Diosa Madre Tierra a Zeus y a su esposa Hera, otorgaban la inmortalidad, y se encontraban en un jardín secreto en el confín del mundo.

El manzano dorado se encontraba guardado por las ninfas Hespérides y por el dragón Ladón.

Heracles, para saber dónde se encontraba el jardín secreto, tuvo que viajar, pasar aventuras y liberar al titán Prometeo, quien le entregó un gran consejo: “No recojas tú mismo las manzanas; Pídele a Atlas que lo haga por ti.”

Heracles consiguió saber dónde estaba el jardín secreto, porque atrapó a Nereo, un anciano dios del mar.

Y aunque Nereo se metamorfoseó en león, serpiente gigante, en agua, en fuego, Heracles no lo soltó y éste le reveló que el jardín estaba en el lejano Oeste.

Y Prometeo, como agradecimiento por su liberación, le entregó el lugar exacto y su consejo.

Heracles llegó al monte donde el titán Atlas cumplía el castigo de soportar el cielo sobre sus hombros.

Heracles le propuso aguantar el firmamento sobre su espalda, si él (Atlas) iba en busca de las manzanas.

Atlas accedió y fue en busca de las manzanas y no tuvo ningún problema, porque era el padre de las Hespérides.

Atlas cogió tres manzanas del árbol, y llegando donde Heracles estaba sosteniendo el cielo, le dijo “Quédate tú aquí, Heracles, que yo llevaré las manzanas al Rey Euristeo.”

Heracles estuvo de acuerdo y le dijo:

De acuerdo Atlas, pero aguanta el firmamento por un momento, para que yo me ponga una almohadilla de lana en los hombros.

Atlas volvió a coger el firmamento y Heracles recogió las manzanas y se marchó.

Y Atlas sigue aguantando desde entonces el firmamento.


El Rey Euristeo quería la inmortalidad y mandó a Heracles al jardín de las Hespérides, pero a Heracles le da igual la inmortalidad, sólo quiere acabar con su pena y limpiar su alma.

Heracles libera a Prometeo, quien entregó el fuego a los seres humanos, y por ello le cayó ese tremendo castigo.

Pero, no puede liberar el castigo de Atlas, por haber luchado contra Zeus.


Existen karmas y karmas...


Duodécimo y último trabajo de Heracles, capturar a Cerbero.

Cerbero es el can de tres cabezas que cuida la entrada y salida al inframundo.

Primero Heracles tuvo que viajar a Eleusis, iniciarse en los misterios de la vida y de la muerte.

Aprender a entrar en el mundo de los muertos y cómo salir de él.

Y sobre todo se le hizo un ritual especial, para limpiar por completo los restos de sus actos, por la tragedia de su familia.

Sin embargo, esto sucedió gracias al dios Hermes.

Los sacerdotes de Eleusis tenían como norma no iniciar a personas extranjeras.

Pero, Hermes, convenció a los sacerdotes, para crear una ceremonia especial y muy humilde, para Heracles.

Además, para cumplir la ley, adoptaron a Heracles.

Una vez iniciado, Heracles, acompañado de Hermes y Atenea descendió por una oscura caverna, hacia el Inframundo.

Heracles fue al palacio del Rey del Inframundo, Hades, y le pidió si podía sacar al can Cerbero a la superficie.

Hades aceptó, pero puso una condición: tenía que domarlo usando tan solo sus manos, sin usar ninguna de sus armas.

Cerbero poseía tres cabezas, una melena de serpientes y una cola que acababa en cabeza de dragón.

El héroe lo agarró y lo apretó con todas sus fuerzas, pero, la cabeza de dragón lo mordía, y la melena de serpientes lo picaban, pero Heracles, gracias a su piel de león, lo resistió todo.

Al final, Heracles amansó al perro Cerbero y lo sacó encadenado al mundo de la luz.

Llevó a Cerbero delante del Rey, y éste, con un ataque de pánico, declaró que Heracles lo había cumplido todo, y que se habían acabado todos sus trabajos.

Extraer a la luz el propio Cerbero y dejar el propio Inframundo sin guardián, es superar a la inmortalidad, es llegar a la paz eterna y la reconciliación total con uno mismo.

Las aventuras de Heracles no concluyen aquí, pero nosotros sí.


Santiago Barberán

21·06·2026

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