EL VAGABUNDO O PEREGRINO – CAPÍTULO 28 - AUDIOLIBRO DANTE
EL VAGABUNDO O PEREGRINO – CAPÍTULO 28
El ser humano es de naturaleza
nómada.
No es que sea ésta una decisión
propia, sino que es nómada porque si se vuelve sedentario enferma, entristece y
su tiempo de vida se acorta.
En esoterismo, el ser humano se
alimenta de impresiones (hidrógenos). No solo se alimenta de bebidas y comidas
habituales, sino que su alimentación es infinitamente más variada.
Ver una margarita es alimentarse
de ella, tener una conversación es alimentarse de ella, todo aquello que es
visible, audible, tocable o que se puede oler es, en sí mismo, un alimento.
Cuando un ser humano es
sedentario, la posibilidad de ver, tocar, oír u oler seres u objetos diferentes
en su propio hábitat disminuye mucho más que el vagabundo o peregrino.
Ir a lugares donde la naturaleza
es diferente a la que habitualmente observamos hace que las reacciones propias
sean diferentes, no habituales, ello da la posibilidad de poseer más
conocimiento de sí mismo. Esto ocurre a los seres humanos sensibles,
conscientes.
Aquello que llega a través de los
cinco sentidos (impresiones) entrega ideas y fuerzas.
Cada impresión es una idea y si
esta es una impresión nueva, la idea será también nueva y de la misma forma
sucede con la fuerza.
Poseer una nueva idea o una nueva
forma de observar la vida entrega a la esencia una nueva joya de comprensión
(conocimiento) para que pueda auto-conocerse más y mejor.
Una nueva impresión también puede
ser nueva música, pintura, libro, civilización, etc.
El mundo se encuentra tan pleno
de impresiones que la esencia puede enriquecerse infinitamente.
Toda la riqueza adquirida por la
esencia es dirigida hacia el despertar, el nacimiento y el sacrificio.
Santiago Barberán
Editado: Stephany N.
06/07/2026
Comentarios
Publicar un comentario