LA TEORÍA DEL PASADO
LA TEORÍA DEL PASADO
La teoría del pasado se basa en un experimento psíquico realizado por mí en mí mismo.
Más que una teoría, es el ensayo de probar el espacio tiempo sobre la base de la auto-reflexión evidente del Ser.
Dicho con otras palabras, llevar a mi espacio psicológico una reflexión consciente para comprobar por mí misma la ilusión que tengo sobre el tiempo.
Lo vivido por mí lo aporto, porque pienso que todo lo vivido ha de ser compartido.
Un fraternal saludo: S.B.G.
S.B.G.
Para explicar este experimento íntimo, imaginé que hablaba ante un pequeño grupo de personas reunidas en una sala tranquila. No era una clase ni una conferencia formal; era más bien una conversación profunda, de esas que solo ocurren cuando alguien está dispuesto a escuchar de verdad.
Les propuse imaginar que éramos terapeutas que acompañan a otros en momentos de cambio. Y que, un día, un cliente llega a nuestra consulta. Trae consigo una mezcla de cansancio y determinación. Nos dice que necesita transformar su vida por completo, y nos explica las razones que lo han llevado hasta allí.
Escuchamos sus motivos. Son claros, coherentes, sinceros. Aceptamos acompañarlo en ese proceso, sabiendo que el camino del cambio puede tomar muchas formas, pero que nosotros escogeremos una: empezar desde el presente.
Cuando se lo decimos, él asiente con seguridad. Está convencido de que ya vive en el presente. Nos pregunta cuál es el siguiente paso.
Pero antes de avanzar, necesitamos mostrarle que su idea de “presente” no es tan precisa como cree.
Le preguntamos:
“¿Qué es para ti el presente?”
Y responde:
“El día de hoy.”
A partir de ese momento lo llamamos Horacio, ‘el que nació en la hora señalada’.
Le explicamos que, aunque se suele decir que el ser humano vive en el presente porque no puede vivir en el pasado ni en el futuro, esa idea no basta para comprender cómo funciona realmente la experiencia del tiempo.
Le hablamos de tres preguntas esenciales: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Hacia dónde voy? Tres preguntas que, de una manera u otra, siempre nos obligan a mirar hacia el pasado, hacia el presente y hacia el futuro.
Le preguntamos:
“¿Dónde te encuentras ahora, Horacio?”
Y responde:
“En lo que estoy haciendo.”
“¿Estás seguro?”
“Por supuesto.”
Entonces le proponemos un pequeño ejercicio:
“Imagina que es mañana, miércoles, a las nueve de la mañana. ¿Qué estarás haciendo?”
Horacio consulta su agenda. Dice que tiene una reunión.
“Cierra los ojos, Horacio. Imagina ese momento. ¿Qué estás haciendo?”
“La reunión.”
Le preguntamos:
“¿Eso es presente o pasado?”
Horacio duda. Piensa. Y finalmente responde:
“Es algo del pasado que estaré resolviendo en ese momento.”
Sonreímos.
“Exactamente, Horacio. Siempre estamos resolviendo el pasado, el nuestro o el de los demás. Casi nunca estamos en el presente real.”
Le explicamos que, si vivimos resolviendo el pasado de manera constante, es imposible transformar el presente. Le preguntamos:
“¿Qué necesitas cambiar, tu presente o tu pasado?”
Y Horacio responde:
“Mi presente.”
Entonces le decimos:
“Ahora que sabes que no estás realmente en el presente, podemos empezar a enseñarte cómo llegar a él.”
Santiago Barberán
07-07-2026
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